SOLTAR
Viene bien desprenderse de todos los deseos, emociones perjudiciales, preocupaciones diarias, incluso de las tareas que consideramos muy interesantes... porque a fin de cuentas todo esto es pasajero. Soltar y relajarse. Vivimos demasiado aferrados a lo bueno y a su contrario: lo malo. Mejor dicho, lo que consideramos subjetivamente como bueno y lo que a nuestro parecer es negativo. Conviene no darle importancia a lo que nos pasa, ni mediante interpretaciones positivas, ni a través de interpretaciones negativas. Nuestra implicación resulta excesiva. Estamos demasiado involucrados en planes, proyectos, intereses, temores... Diríase que hemos perdido el sentido de la justa medida. ¿Dónde está la mesura y la idea de proporción? Tenemos que ir más despacio, tranquilizarnos. Nos hemos agarrados con firmeza a objetos, personas, hábitos o ideales, ya sean para nosotros loables o dañinos. Hay que superar esas motivaciones que te impulsan a involucrarte demasiado en tus actividades o ...