EN LA POSTURA DEL LOTO


EN LA POSTURA DEL LOTO


Sentado en la "gompa"

sobre un cojín,

postura del loto,

ojos cerrados,

la  mente del monje se halla en plácido reposo...


Oye ruidos en la lejanía: 

alboroto, motores de coche y camiones, 

máquinas, trajín, griterío...

Todo ese fragor estrepitoso

llega a la "gompa" desde el "samsara",

pero sinceramente el monje no le presta atención,

tampoco le molesta el estruendo,

pese a su virulencia.


Sin curiosidad vislumbra en la distancia

la fricción entre egoísmos,

la ceguera que producen los velos

de la ignorancia, la búsqueda sin cesar

de riqueza y honores, 

de placeres siempre fugaces, actitud que acaba agotando...

Todo eso viene del mundanal "samsara",

más no le distrae.


Aquí y ahora, 

tras un tiempo indeterminado meditando,

ha alcanzado sosiego interno, 

cierta armonía y lucidez.

El bullicio y la confusión 

propias del mundo exterior

no le inquietan lo más mínimo.


No son más que sonidos -piensa el monje-

simples vibraciones que se desplazan por el aire,

en realidad: sólo aire. Además, el ámbito "samsárico"

está fuera y lejos. El monje que prosigue su meditación.

Ha decidido viajar en otra dirección: 

hacia el interior.


En sus adentros, por el contrario,

reina el silencio profundo

y, aunque lo ha buscado, para reconocerlo 

y poder explicarlo a sus discípulos,

no encuentra ya por ningún lado el ego...

Avanza la meditación: 

sin ego no hay engaños

ni velos conceptuales...

empieza a ver aún mejor,

con una mirada limpia

y dotada de sensibilidad transparente y ampliada.


Viaja en un fase avanzada

por la región del más allá:

más allá de la ignorancia y la sabiduría,

más allá de la luz y las tinieblas,

más allá del observador y lo observado,

más allá del deseo y la aversión,

más allá del pasado y del futuro...


Con silenciosa lentitud, 

ya sin el esfuerzo

que se exigía a sí mismo

en etapas anteriores

hoy superadas,

suave y sutilmente,

como si se deslizara 

por las aguas de un río en calma

el monje va  acercándose

al corazón radiante del ser.




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