EJEMPLO DE MEDITACIÓN
Durante la sesión de meditación,
adopta la actitud de un espectador tranquilo,
te limitas a estar presente,
y eres testigo de lo que vaya sucediendo,
evita preocupaciones, divagaciones,
simplemente mantén la conciencia despierta,
ahora el objetivo principal es "estar consciente".
La mente sigue trayendo recuerdos,
imágenes, conversaciones...
la mente piensa en lo que sucedió ayer
o en las tareas que debemos hacer mañana...
ni caso, ignorar todo eso,
y no darle ninguna importancia.
Solamente mantener la conciencia,
esto es muy eficaz para pacificar la mente.
Primero relajar, distender,
soltar todos los esfuerzos
soltar todos los cansancios
y, después, poco a poco,
ir recobrando las energías.
Espalda recta, ojos cerrados,
estamos cómodamente
sentados en la postura del loto,
suelta todos los esfuerzos,
deja de pensar en esto o aquello,
para que tu mente por fin se relaje.
Tomar conciencia
de tu cuerpo, de tu mente,
de las sensaciones del cuerpo,
de la corriente de pensamientos,
sentimientos y emociones
que van pasando por la mente.
Suelta lastres,
suelta todos los esfuerzos.
Deja de juzgar, recordar,
planear, imaginar...
Inhala y cuando inhalas
entra aire puro,
exhala y al expulsar el aire
te desprendes del cansancio.
Deja de pensar, juzgar, interpretar...
Todo eso requiere esfuerzo.
Deja ir los pensamientos,
tranquilamente. Renuncia
a los juicios de valor,
las opiniones e interpretaciones.
Sencillamente sé consciente
del proceso de inhalación y exhalación.
Introduce aire profundamente,
expúlsalo sin prisas... muy despacio.
Cuando exhalas,
con el aire salen también
todas las impresiones negativas,
las huellas perjudiciales,
que se han ido acumulando,
ya sean físicas o mentales.
Cuando inhalas,
recuperas fuerzas y vitalidad.
Alivio, relajación, reposo...
A continuación, diriges la atención
a las fosas nasales y te fijas
en cómo entra el aire,
cómo sale... observas todo esto.
Cuando entra, estás consciente
de que el aire está entrando.
Cuando sale, estás muy consciente
de que el aire está saliendo.
Reconocer cada comportamiento del aire
al entrar y salir por la nariz,
seguir con la atención
todo el proceso de respiración.
Simplemente eres consciente, sin más,
de este movimiento rítmico:
el aire entra rápido,
y eres consciente de que entra rápido,
el aire sale despacio,
y te das cuenta de como sale lentamente.
Ahora no intentes subsanar nada
ni emitir juicios...
Adopta una disposición contemplativa.
La atención correcta
apacigua por sí sola la mente.
Con el tiempo, de forma natural,
se va pacificando el interior de la mente.
Nos hacemos conscientes
de los procesos y fijamos serenamente
nuestra atención en ellos.
Este método, basado en la atención correcta,
es muy eficaz para estabilizar la mente
y sosegarla. La atención va acompañando
cada uno de nuestros pensamientos,
desde que surgen hasta que se desvanecen.
Entonces, empezarás a sentir calma.
Es verdad que la mente se distrae,
recordando conversaciones, escenas,
personas, asuntos pendientes, planes, etc.
A veces nuestra mente
no puede concentrarse bien
y se pierde en divagaciones.
Simplemente ignorar todo eso.
No le prestes la menor atención.
A medida que pasa el tiempo,
si mantienes esta actitud contemplativa,
se van pacificando los pensamientos,
su ritmo se ralentiza paulatinamente
y descubrimos en nuestro interior
quietud, mucha serenidad,
descubrimos con agrado un remanso de paz,
una sosiego que cubre como un manto todo nuestro ser,
una paz especial, muy profunda,
una paz infinita...

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